Diccionario Biográfico de España (1808-1833)
De los orígenes del liberalismo a la reacción absolutista
Alberto Gil Novales

Francisco de Goya, El 2 de mayo de 1808 o La lucha de los mamelucos (detalle), 1814. Museo Nacional del Prado (Madrid)   José Casado del Alisal, Juramento de los primeros diputados a Cortes en 1810 en la iglesia de San Pedro y San Pablo en San Fernando, Cádiz (detalle), 1813. Archivo del Congreso de los Diputados (Madrid)   Antonio Gisbert Pérez, Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (detalle), 1888. Museo Nacional del Prado (Madrid)

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Quevedo y Quintano, Pedro


(Villanueva del Fresno, Badajoz, 12 enero 1736 - Orense, 28 marzo 1818). Hijo de José de Quevedo, caballero de Santiago, y de Juana Quintano Silva y Vargas Machuca, estudió en Badajoz, Granada y Salamanca. En 1754 obtuvo por oposición una beca en el Colegio Mayor de Cuenca de la Universidad de Salamanca. En 1755 opositó a la magistralía de Badajoz, y en 1756 ganó la lectoralía de Zamora, de la que tomó posesión al año siguiente. Presbítero en 1760, fue electo para la magistral de Salamanca, en cuya universidad se graduó de licenciado y doctor en Teología. Designado obispo de Orense en 1775, se negó durante seis meses a aceptar el nombramiento, y al final lo hizo por orden expresa de Carlos III. Preconizado en Roma el 15 de abril de 1776, consagrado en Madrid el 14 de julio, entró en su diócesis el 17 de octubre de 1776. En su tiempo tuvieron lugar los célebres motines llamados de la Ulloa, protesta antifiscal manipulada o aprovechada por la Iglesia: los amotinados cayeron sobre Orense los días 22 y 23 de noviembre de 1790, siendo apaciguados por la autoridad eclesiástica. En 1793 acogió en su diócesis a los clérigos franceses, que venían huyendo de la Revolución Francesa, por caridad y espíritu cristiano ciertamente, pero también porque para este obispo los sucesos de Francia eran peores que la peste. En 1806 le consultó Carlos IV sobre la conveniencia de establecer en América reinos dependientes de España con lazos feudales, y la respuesta del obispo fue negativa. En 1808 fue patriota, rechazando en una famosa carta, dirigida a Sebastián Piñuela, Orense, 29 mayo 1808, la validez de las renuncias de Bayona (existe edición en portugués, 1808). De nuevo el 2 de julio de 1808 dirige una Representación al Consejo de Castilla, en el mismo sentido, que se publicó en Cádiz, 1808, y de nuevo en Demostración de la lealtad española, IV. La Junta Central le nombró inquisidor general, Aranjuez, 14 octubre 1808 (Gazeta de Madrid, 21 octubre 1808), cargo que el interesado renunció. Contribuyó a organizar la resistencia patriota en las juntas de Galicia en La Coruña, y en las de Lugo, Orense y Castilla reunidas, fue presidente de la de Lobera, que organizó el marqués de la Romana, y huyó de Orense en cuanto Soult se apoderó de la ciudad. Soult le invitó a volver a ella, 3 marzo 1809, carta a la que el obispo contestó negativamente con otra fechada en Siela junto a los Arcos, Portugal, 21 marzo 1809. El 29 de enero de 1810 fue nombrado miembro del Consejo de Regencia, llamado del Quintillo. Llegó a Cádiz a finales de mayo de 1810, tuvo un choque con la Junta de Cádiz, por querer ésta vender la plata labrada de las iglesias para atender a las urgencias del momento. Presidente del Consejo de Regencia en septiembre de 1810, presidió la sesión inaugural de las Cortes el día 24, pero se retiró alegando sus achaques, y no juró como hicieron los demás regentes. Renunció a la presidencia al día siguiente, que le fue aceptada. El 3 de octubre mandó una solemne queja contra las Cortes que, a su parecer, no respetaban la soberanía de Fernando VII, y protestó contra el juramento del día 24. Las Cortes ordenaron el confinamiento del obispo en Cádiz, y le formaron causa. Juró, sin embargo, el 3 de febrero de 1811; después de lo cual pudo volver a su diócesis. De nuevo protestó contra la Constitución, no negándose a jurarla como se le mandaba, pero anteponiéndola una declaración, que quitaba al juramento gran parte de su valor. Salió a la defensa de la Inquisición, con un Edicto a sus diocesanos sobre la Inquisición, Orense, 18 junio 1812, que fue publicado en Tapaboca de los periodistas, folleto reaccionario del mismo año, que pudiera ser inspiración suya. Por todo ello las Cortes el 17 de agosto de 1812 expidieron un decreto contra él, en el que se le consideraba «indigno de la consideración de español» y se le daban 24 horas para abandonar el territorio nacional. Entonces pasó a San Pedro de Torey, reino de Portugal, pero diócesis de Orense, desde donde mandó una representación, fechada a 20 de septiembre de 1812. Allí fecha también su célebre Manifiesto, 21 abril 1813, publicado en La Coruña, 1813 (reimpreso en Valencia, Francisco Brusola, 1814). La Representación del señor obispo de Orense a la Regencia de Cádiz fue publicada, Zaragoza, Miedes, 1813, «con reflexiones» por Juan Antonio Llorente, quien ataca a la alianza inglesa (cat. 54 Farré, 2003). Desde San Pedro se opuso también a la lectura en las iglesias del decreto de abolición de la Inquisición. Hay quien supone que el Manifiesto de los persas, que él no firmó, porque se hallaba en Portugal y no era diputado, recoge su pensamiento. Lo cierto es que no volvió a España hasta la caída de la Constitución. El 19 de mayo de 1814 Fernando VII le nombró arzobispo de Sevilla, pero renunció, con un oficio fechado en Fourem (Portugal, obispado de Orense), 26 mayo 1814, aceptando en cambio recibir la gran cruz de Carlos III (Gazeta de Murcia, 11 junio 1814). Pío VII le nombró cardenal, 1816. La noticia, recogida por la Gazeta Nacional de Zaragoza, 28 febrero 1811, de que en 1811 se habría declarado públicamente en favor de la causa de Napoléón en España, porque así lo quería la Divina Providencia, es evidentemente falsa. Existe un retrato al óleo suyo pintado por Vicente López. (López-Aydillo 1918; Bedoya 1835, con publicación de mucha documentación; Riaño de la Iglesia 2004; cat. J. M. Valdés, junio 1993; cat. 54 Farré 2004, cit.; Gazeta de Murcia, cit.; Gazeta Nacional de Zaragoza, cit.; Sepúlveda 1924; Tapaboca 1812)



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