Diccionario Biográfico de España (1808-1833)
De los orígenes del liberalismo a la reacción absolutista
Alberto Gil Novales

Francisco de Goya, El 2 de mayo de 1808 o La lucha de los mamelucos (detalle), 1814. Museo Nacional del Prado (Madrid)   José Casado del Alisal, Juramento de los primeros diputados a Cortes en 1810 en la iglesia de San Pedro y San Pablo en San Fernando, Cádiz (detalle), 1813. Archivo del Congreso de los Diputados (Madrid)   Antonio Gisbert Pérez, Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (detalle), 1888. Museo Nacional del Prado (Madrid)

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Quinto, Agustín


(?, h. 1774 - ?, 1827). Propietario y economista aragonés. Afrancesado, fue nombrado comisario general del Gobierno en la orilla derecha del Ebro. Corregidor de Caspe, caballero de la Orden Real de España, 21 febrero 1811 (Gazeta de Madrid del 25) y publicó la proclama A los corregidores de su distrito, Mora de Ebro, 26 mayo 1811, en la que anuncia la próxima caída de Tarragona, y avisa de que ya se ha acabado el tiempo de amnistías y perdones. Cuando Suchet vuelva «para tomar las fronteras de la tan insultante, como cobarde Valencia, dejará caer todos los efectos de su resentimiento contra aquellos pueblos y personas que se hayan extraviado de sus deberes»; y él, Agustín Quinto, les negará todo consuelo, como otras veces lo ha hecho, «como instrumento del Gobierno a quien sirvo, única tabla que puede librar mi patria del naufragio» (Gazeta Nacional de Zaragoza, 2 junio 1811). Publica otra proclama Habitantes del partido de Morella, Morella, 29 octubre 1811, en la que tras lamentar que Valencia se haya dejado engañar por un general vendido a Inglaterra, por una turba de frailes desvariados, y por un pueblo bajo y alevoso, amigo del asesinato y del robo, amenaza a los que no se sometan con el castigo que merece su conducta (Gazeta Nacional de Zaragoza, 14 noviembre 1811). Después fue prefecto de Policía de Valencia. El 3 de marzo de 1812 bautizó a un hijo en la catedral, del que fueron padrinos Suchet y su esposa (Gazeta de Valencia, 6 marzo 1812). Mantuvo estrecha amistad con Moratín, iniciada tal vez durante la estancia del escritor en aquella ciudad en 1812. Un discurso pronunciado el 20 de octubre de 1812 en la Junta General de la Academia de San Carlos, de la que era académico de honor, atestigua asimismo la afición de Quinto a las letras (Gazeta de Valencia, 23 octubre 1812). En 1814 se encuentra exiliado en Perpiñán, donde se significa por su oposición al régimen absoluto de Fernando VII. Entre 1816 y 1819 reside en Bagnères. En 1818 se publica en Madrid, en la imprenta de Collado, su Curso de agricultura práctica, conforme a los últimos adelantamientos hechos en esta ciencia, y a las mejores prácticas agrarias de Europa, 2 vols. La tercera parte de este tratado, publicada en la misma fecha y lugar, es una fábula de carácter agrarista titulada El barón de Robinski o la moral del labrador. Estas obras, como otras de su género aparecidas en la misma época, pretendían contribuir a la mejor explotación de la tierra mediante la difusión de ciertos rudimentos técnicos o principios morales entre la clase media rural. El Curso tuvo nueva edición con el título de Nueva guía de labradores, Madrid, 1861 (Antón Ramírez 1865). En diciembre de 1819, la Miscelánea de Comercio, Artes y Literatura publica en varias entregas un largo artículo suyo sobre agronomía. En 1820 regresa a España. Probablemente sea el autor de una Defensa de tres puntos de nuestra Constitución, firmada A. de Q. e impresa en Zaragoza en 1820, texto que sitúa a su autor en las proximidades del liberalismo exaltado. En agosto de 1821 participa en el recibimiento que la Tertulia Patriótica de Alcañiz dispensa al general Riego. Es encargado de dirigir las medidas sanitarias contra la propagación de la fiebre amarilla en Mequinenza, tarea que, al parecer, desempeñó con éxito. Poco después se le nombra supervisor del hospicio y establecimientos de beneficencia de Zaragoza. En carta publicada por el Diario Constitucional de la Ciudad de Zaragoza, 20 octubre 1822, niega ser autor del Diario Constitucional Observador, según había afirmado El Zurriago, nos 71 y 72. A partir de mayo de 1823 se halla nuevamente en Bagnères, donde le encuentra Moratín ese mismo año, y en marzo de 1825 pasa por Oloron de regreso a Zaragoza. En un epitafio escrito seguramente por Moratín (BN, manuscrito, 18666/25) se dice de Quinto que «adquirió con el estudio / de la filosofía, de los cánones y de las leyes / el difícil arte / de conocer y gobernar a los hombres». (AN, F7, 11996; Gil Novales 1975b; Gazeta Nacional de Zaragoza, cit., y 28 octubre 1810; Antón Ramírez 1865, cit.; Ceballos-Escalera 1997; artículo escrito por Juan Francisco Fuentes Aragonés, muy modificado después)



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