Diccionario Biográfico de España (1808-1833)
De los orígenes del liberalismo a la reacción absolutista
Alberto Gil Novales

Francisco de Goya, El 2 de mayo de 1808 o La lucha de los mamelucos (detalle), 1814. Museo Nacional del Prado (Madrid)   José Casado del Alisal, Juramento de los primeros diputados a Cortes en 1810 en la iglesia de San Pedro y San Pablo en San Fernando, Cádiz (detalle), 1813. Archivo del Congreso de los Diputados (Madrid)   Antonio Gisbert Pérez, Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (detalle), 1888. Museo Nacional del Prado (Madrid)

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Tap y Núñez de Rendón, Nicolás


(Morón de la Frontera, Sevilla, 1770 - ?). Hijo de Pablo Tap, negociante catalán que, tras largos años en Buenos Aires, se estableció en Sevilla. Dio a Nicolás muy buena educación. Éste escribe Idea para un establecimiento de beneficios generales, préstamos públicos, y amortización de vales reales presentada con anuencia del consejero de Hacienda D. Manuel Sixto Espinosa al ministro de la misma D. Manuel Cayetano Soler, y con acuerdo de los dos, al Príncipe de la Paz, 1800. Tradujo del francés El contrato anulado, Madrid, 1802, con el seudónimo de Mirtilo Sicuritano. Trasladado a Madrid tuvo negocios con un tal Rigal, francés que acabó denunciándole a Godoy por sedicioso. Apresado, permaneció en la cárcel hasta 1807, época en que se dedicó al contrabando. En este tiempo murieron su madre y su esposa, dejándole con dos tiernos hijos. En 1808 fue uno de los dirigentes de la insurrección del pueblo sevillano, desde las 9 de la noche del 26 de mayo de 1808 hasta las 11 de la mañana del 27. En 1821 recuerda que El Español de Londres así lo reconoció. Para la empresa gastó sus propios fondos; pero considerando que no eran suficientes, previamente hizo una solicitud de ayuda al cabildo catedralicio, que entregó al deán Fabián de Miranda. La respuesta, negativa por falta de metálico, se la dio el canónigo Francisco Javier Cienfuegos, luego obispo de Cádiz. Le ayudaron Antonio Esquivel y Juan Ayuz, notarios del cabildo eclesiástico. Esquivel logró una corta suma de José María Gómez. Desde el principio Tap tiene alto concepto de sí mismo, y de sus hazañas, y no tanto de los demás, y además lo dice. Esto le originó, por lo menos en su opinión, la enemiga del conde de Tilly. Por orden de la Junta de Sevilla en junio de 1808 fue apresado Tap, junto con Antonio Esquivel: encerrados los dos en el castillo de Santi Petri, en enero de 1809 se hallaban incomunicados y con sólo doce cuartos diarios, sin que se les hubiese tomado declaración, ni oído, ni informado de los motivos de su prisión. Desde Santi Petri Tap mandó varias representaciones, quejándose del trato que recibía. Trasladados al castillo de Santa Catalina, el motín contra Villel, 22-24 febrero 1809, le originó de momento mayores persecuciones. Los amotinados fueron a buscarlo para proclamarlo su general, lo que le ocasionó nuevos traslados rápidos a Santi Petri y a la cárcel pública de Cádiz, pero a los 72 días, visto que no tenía nada que ver con el motín, el 25 de febrero de 1809 el Tribunal de Seguridad Pública ordenó su puesta en libertad. Poco duró. Constituida la Regencia, 29 enero 1810, ésta por influjo de Tilly ordenó su arresto. En nueva representación, 3 febrero 1810, Tap pide que se le decapite en público, o que se le devuelva la libertad. Liberado el 13 de febrero, fue inmediatamente presentado a la Regencia. Castaños, que la presidía, delante de muchos generales y jefes pronunció unas palabras de elogio de Tap, como defensor de Sevilla, y anunció que pronto llegaría Tilly preso a Cádiz. El Gobierno le encargó dos comisiones, una de las cuales extendió en un Dictamen, 21 febrero 1810. A continuación se le nombró comisario de Guerra, 25 febrero 1810, con 12.000 reales de sueldo anuales. Se le dio también una comisión reservada, consistente al parecer en engañar a los enemigos. Para cumplirla salió de Cádiz en dirección a Ayamonte, en donde se hallaba la Junta sevillana. Ésta reconoció sus credenciales, y le dio todos los auxilios que le pidió. Lo mismo hizo la Junta de Badajoz, y el marqués de la Romana. Disfrazado de carbonero, se introdujo en Sevilla, llevando como zagal al teniente Juan Álvarez. En siete cargas de carbón llevaba multitud de proclamas impresas y firmadas por el marqués, y otras por él mismo, hizo muchas diligencias, redujo dispersos, y preparó el ánimo de los leales para lo que ya se avecinaba (sin duda la ocupación de Sevilla por sorpresa). Estas gestiones le ocuparon hasta junio de 1810. Todo se frustró por la suspicacia del general Francisco Ballesteros, quien el 7 de junio de 1810 le mandó que se presentase ante él. El 26 de junio, antes de que tuviera lugar la entrevista, Ballesteros lo hizo detener. Según Tap Ballesteros pensó primero en fusilarlo, pero luego, pensándolo mejor, lo encerró en el castillo de Encinasola. La Regencia desaprobó lo hecho, y Tap fue puesto en libertad. Mandó entonces, en julio, al marqués de la Romana una explicación de su plan. Como enlace suyo con las autoridades de Cádiz, designó al teniente coronel Manuel Huerta. Parece que la Regencia estaba de acuerdo con todo. Pero España es tierra de déspotas, según escribe: al entrar en Aracena, el alcalde interino de esta villa le decomisó las credenciales que le presentó. Reclamó Tap contra el atropello, y sólo consiguió que Ballesteros lo arrestase de nuevo. No está clara la fecha de este nuevo arresto, ni cuándo fue liberado. Ballesteros le quitó todos sus papeles, armas y caballos, y sólo conservó los copiadores de su correspondencia. En estas condiciones se acogió a la Junta de Sevilla en Ayamonte, que le dio pasaporte para Cádiz. Todo se había perdido: sólo quedaba la cuenta de gastos de la comisión, que ascendía a 25.000 reales, que se le acabaron de pagar el 25 de febrero de 1817. Pretende ser el autor de la idea de la nueva lotería, según un plan redactado el 8 de diciembre de 1810, aunque no publicado hasta más tarde. El 13 de diciembre de 1810 mandó una representación a las Cortes: pedía ahora un escudo de distinción por sus hechos en la revolución de Sevilla; mas no lo obtuvo. Echa ahora las culpas, como siempre, a Tilly y a José Morales Gallego. Publicó a continuación la oda Mi sueño. Fernando VII en España, Isla de León 1811; y sus Apuntes para la historia de España, o verdaderos y únicos principios de la imprevista y milagrosa revolución de Sevilla, realizada en la noche del 26 de mayo del año de 1808, Cádiz, 1811 (que la Gazeta de la Junta-Congreso del Reino de Valencia, 10 mayo 1811, califica de periódico), y Sevilla, 1814 (con dedicatoria encomiástica a Fernando VII). El 21 de agosto de 1811 el ayudante F. Ruano, al frente de numerosa escolta, asaltó su casa, se incautó de todos sus papeles, y lo metió preso incomunicado en la fragata Proserpina (al cabo de varios meses, de esos papeles sólo recuperó un cuaderno de poesías originales). El comandante de la fragata Fermín Esterripa le dio un certificado el día 26. Trasladado al navío Asia, de cuyo comandante Anselmo de Gomendio obtuvo también un certificado el mismo día, fue llevado a Ayamonte, en donde pasó siete meses, con pasaporte, que no había solicitado, para residir en la ciudad, pero sin poder abandonarla, y sin socorro alguno. Sólo le ayudó el padre guardián de los franciscanos. Representó varias veces, sin éxito. Entonces se presentó en Cádiz a la Regencia, que le desatendió en la parte honorífica, y el 8 de mayo de 1812 le destinó a Galicia, con sueldo, a las órdenes de su intendente, adonde no llegó a ir. Tap reclamó sus derechos, el 13 de mayo por Hacienda, el 31 de mayo por Guerra, y el 12 de octubre elevó una representación a las Cortes, titulada Fundada queja por infracción de las leyes y de la Constitución al Congreso de las Españas, Cádiz, 1812, reseñada en El Redactor General, 1 febrero 1813. Entre tanto fue propuesto para secretario interino de la Capitanía General de Andalucía, pero la Regencia confirmó su confinamiento el 13 de octubre de 1812. Tap replicó que no saldría de Cádiz mientras las Cortes no le diesen plena satisfacción, lo que comunica al público, no omitiendo grandes elogios de sí mismo. Autor de un artículo en El Redactor General, 4 enero 1813, con el seudónimo de Mirtilo Securitano, en el que a grandes rasgos cuenta lo mismo; y de Al mérito. Oda, Cádiz, 1813. Siguiendo al Gobierno en su traslado a Madrid, en diciembre de 1813 le acometió la fiebre amarilla. Convaleciente el 1 de enero de 1814 prosigue su viaje, pero habiendo recaído en Sevilla, hizo un alto para cuidarse. Escribe «Sobre la revolución de Sevilla» (suplemento al Diario de Juan Verdades, 19 enero 1814), en el que tras grandes elogios de sí mismo, echa al conde de Tilly las culpas de haber sido encerrado en el castillo de Santa Catalina de Cádiz. Tilly fue después encarcelado, y allí murió, dice Tap con no disimulada alegría. Denuncia una nueva persecución, o una nueva fase de la de siempre, a cargo del jefe político de Sevilla, José Morales Gallego, y del intendente José Flórez Estrada (sic, pero el intendente era Álvaro, no José). El apoderado general de Tap era Sebastián Lobo y Mendieta, quien el 28 de marzo de 1814 escribe en favor de Tap, arrestado sin causa, ya que la ha pedido y se la han negado (Diario Crítico General de Sevilla, 29 marzo 1814). Publica «Un sin fin de verdades» en verso (Diario Crítico General de Sevilla, 7 mayo 1814), en donde con el pretexto de combatir la división en partidos, liberales y serviles, situándose por encima de ellos, hace alarde de un desaforado fernandismo, que ya entonces sólo significaba servilismo. Nombrado contador del Real Patrimonio y Albufera de Valencia, 23 noviembre 1814, con 24.000 reales anuales de sueldo, en premio de sus servicios. También tuvo problemas con el administrador Manuel Moratilla, e incluso con su sucesor Fabio Bucelli. Cesó el 5 de julio de 1815, al ser nombrado comisario de Guerra para el ejército de observación de Cataluña, pero alegó que se hallaba gravemente enfermo; por lo cual el 11 de agosto de 1815 se le concedieron 12.000 reales anuales, con cargo al Patrimonio valenciano, conservando los honores de contador y el fuero de la Real Casa. No obstante, siguió reclamando incansablemente por las circunstancias pasadas, sobre sueldos y categoría. Un nuevo enemigo: el muy anciano subinspector de Comisarios Antonio Rosell, quien en diciembre de 1817 le trató, según dice, de forma impolítica e indecorosa. Se queja también de que a su hijo Aureliano Tap y Gutiérrez no se le haya dado ninguna plaza en propiedad. Ya en el Trienio vuelve con prudencia al liberalismo. Siguen las reclamaciones, a las Cortes y a los ministros, y además dio a la estampa Pensamiento patriótico, Valencia, 1821, en el que propone un sistema de juntas, todas nombradas, para averiguar los recursos del país y los impuestos que puede pagar; y una representación a S. M., Señor, Valencia, 16 noviembre 1821, que es una mina de información, aunque parcial y apasionada. Autor también de La salud del pueblo es la suprema ley, Madrid, 1823; y Diálogo entre D. Justo Claro y D. Prudencio Bueno, sobre el estado en que se halla la nación, Madrid, 1823 (salieron siete diálogos, en los que fue pasando de un tibio constitucionalismo al servilismo más declarado). Usó también el seudónimo de El Incógnito. El 12 de diciembre de 1823 dirigió un memorial a Fernando VII, en el que le proponía varias medidas de gobierno. Goméz Imaz cita además entre sus obras, sin fecha, La prisión del Príncipe de la Paz, idilio en quince octavas; Sentencia del Príncipe de la Paz, once décimas; Retrato del Príncipe de la Paz, romance endecasílabo; El sueño de Mirtilo, romance siscílabo (sic); Mis gritos patrióticos; y Proclama del Incógnito, romances heroicos. (Lovett 1965; Palau y Dulcet 1948; Riaño de la Iglesia 2004; AHN, Estado, leg. 30 E, doc. 124; Gómez Imaz 1908; El Redactor General, cit. y 4 enero 1813; Remón 1984; Diario Crítico General de Sevilla, cit.; Gil Novales 1975b; cat. D. Gómez Flores, 1989; López Vidriero 1995; Tap 1821)



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