Diccionario Biográfico de España (1808-1833)
De los orígenes del liberalismo a la reacción absolutista
Alberto Gil Novales

Francisco de Goya, El 2 de mayo de 1808 o La lucha de los mamelucos (detalle), 1814. Museo Nacional del Prado (Madrid)   José Casado del Alisal, Juramento de los primeros diputados a Cortes en 1810 en la iglesia de San Pedro y San Pablo en San Fernando, Cádiz (detalle), 1813. Archivo del Congreso de los Diputados (Madrid)   Antonio Gisbert Pérez, Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (detalle), 1888. Museo Nacional del Prado (Madrid)

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Valdés y Sierra, Jerónimo, conde de Torata


(Villarín, San Andrés de Veigas, Somiedo, Asturias, 4 mayo 1784 - Oviedo, 14 septiembre 1855). Hijo de Francisco Valdés y de Antonia Sierra, estudió latinidad y filosofía en el Seminario de Lugo, acaso con vistas a una carrera eclesiástica. En la Universidad de Oviedo estudió Derecho Civil y Canónico, disciplinas en las que alcanzó el grado de bachiller con sobresaliente. Continuaba sus estudios en la Facultad de Jurisprudencia, cuando la invasión francesa de 1808 le cambió todas las perspectivas. Se le nombró capitán del regimiento reclutado en Cangas del Narcea, que entonces se llamaba Cangas de Tineo. Se halló en las batallas de Espinosa de los Monteros, 11 noviembre 1808, La Albuera, 16 mayo 1811, y Ciudad Rodrigo, 8-19 enero 1812. Artillero, autor de Representación que ocho oficiales de la 3ª división del 3er Ejército hacen al augusto Congreso Nacional, Córdoba, 1813. En 1816 se le destinó a Perú, como jefe del Estado Mayor. Allí en 1821 tomó parte en la conjura de generales que destituyó al virrey Joaquín de la Pezuela, marqués de Viluma, nombrando en su lugar a José de la Serna. Libró los combates Japei, Volcán, Chamical, Desaguadero y Torata, ganó la batalla de Moquehua, 21 enero 1823, por lo que se le concedió la gran cruz laureada de San Fernando, y ascendió a mariscal de campo. Publicó Extracto del diario de las operaciones del ejército español de la campaña sobre el Desaguadero, Cuzco, 1824. Fue uno de los que perdieron la batalla de Ayacucho, 9 diciembre 1824, a pesar de haberla librado con inteligencia y coraje. A su vuelta a España en enero de 1825 fue muy mal recibido en las instancias oficiales, que le colgaron junto a sus compañeros el apodo de los ayacuchos. Enviado de cuartel a Vitoria, allí pasó dos años escribiendo. En 1827 firma en Vitoria una Exposición, que se recoge más abajo. A comienzos de 1828 fue enviado a Zaragoza, de segundo cabo del ejército aragonés, logrando someter a los insurgentes de Benasque y Mequinenza. Buenos informes sobre él en Causas. Sería un buen jefe para Sevilla. Estuvo de cuartel en Madrid, en 1832 pasó a Asturias con licencia, y en 1833 fue nombrado gobernador militar y político de Cartagena. A la muerte de Fernando VII juró a la reina niña Isabel, y fue enviado en noviembre de 1833, ascendido a teniente general, a combatir a los carlistas en las Provincias Vascongadas. Fue ministro de la Guerra del 17 de febrero al 8 de abril de 1835. En junio de 1835 perdió la batalla de las Amézcoas, por lo que tuvo que entregar el mando a Luis Fernández de Córdoba. Elegido diputado por Asturias a las Cortes de 1836, no pudo aceptar, por hallarse derrengado. En su lugar, pasó de cuartel a Cartagena. Elegido senador por Valencia y Murcia en 1837, optó por Valencia. Capitán general de Galicia, 1838, dio a luz Observaciones… a los discursos pronunciados en el Congreso por los SS. diputados Pardo Montenegro y Calderón Collantes en la sesión del 18 de diciembre de 1838, Santiago, 1839. Estuvo unos meses de 1839 al frente de la Guardia Real, fue capitán general de Cataluña, recibió la gran cruz de Carlos III, y pasó a Madrid como inspector de Milicias Provinciales. Presidente, gobernador y capitán general de Cuba, noviembre 1840, tomó posesión el 6 de mayo de 1841, sucediendo a Pedro Téllez Girón, príncipe de Anglona. Calcagno le califica de gobernante dulce y patriarcal, que salió pobre de una capitanía general rica. Dio un Bando de gobernación y policía de la isla de Cuba, La Habana, 1842; con un Apéndice en 1843 (el Bando tuvo cinco ediciones hasta 1875 y el Apéndice una reimpresión en 1855). Construyó importantes obras públicas, como la Cortina de Valdés y la Calzada de la Infanta, protegió al Jardín Botánico, para el que dio mil pesos de su propio peculio, y persiguió el tráfico de esclavos, con lo que se ganó la enemistad de los interesados en el negocio. Dio libertad a los negros emancipados, que en teoría debían seguir cinco años sometidos, pero los cinco años se prolongaban a toda la vida. En su tiempo, 1842, tuvo lugar la reforma universitaria, y en julio del mismo año expulsó al cónsul de S. M. B. David Turnbull, quien era partidario de la abolición total. Se dice que sus doctrinas ponían en peligro el orden público. Poco tiempo más continuó Valdés en el cargo. Los esclavistas hicieron llegar a Madrid la especie de que se preparaba una insurrección general de los negros de Cuba, y que no era Valdés la persona idónea para someterlos. El 14 de septiembre de 1843 fue destituido, nombrando interinamente a Francisco Javier Ulloa, hasta la llegada del sucesor previsto, Leopoldo O’Donnell. El día 15, camino de España, embarcó en Matanzas en el Paquete de Burdeos para Francia. Senador vitalicio, juró el 17 de diciembre de 1845. En 1847 fue hecho conde de Villarín, cambiado por Torata en 1855. Hasta 1848 permaneció de cuartel en Madrid, retirándose después a Oviedo. Su hijo Fernando Valdés y Héctor, también artillero, publicó póstumamente Refutación del manifiesto que el teniente general D. Joaquín de la Pezuela imprimió en 1825 a su regreso del Perú, manuscrito de 1825, Madrid, 1895; Exposición… al rey don Fernando VII sobre las causas que motivaron la pérdida del Perú, manuscrito, Vitoria, julio 1827, Madrid, 1895; Refutación al diario de la última campaña del ejército español en el Perú en 1824 por D. José Sepúlveda, manuscrito sin fecha precisa, Madrid, 1896; y Documentos para la historia de la guerra separatista del Perú, Madrid, 2 vols., 1896-1898, que reúne los tres escritos últimamente citados y otros. (Vigón 1947; Diccionario Historia 1968; Palau y Dulcet 1948; Colección Causas 1865, V, p. 267; Marliani 1870; Suárez 1936; Urquijo 2001; Índice Nobiliario 1955; Moratilla 1880; Calcagno 1878)



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