Diccionario Biográfico de España (1808-1833)
De los orígenes del liberalismo a la reacción absolutista
Alberto Gil Novales

Francisco de Goya, El 2 de mayo de 1808 o La lucha de los mamelucos (detalle), 1814. Museo Nacional del Prado (Madrid)   José Casado del Alisal, Juramento de los primeros diputados a Cortes en 1810 en la iglesia de San Pedro y San Pablo en San Fernando, Cádiz (detalle), 1813. Archivo del Congreso de los Diputados (Madrid)   Antonio Gisbert Pérez, Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (detalle), 1888. Museo Nacional del Prado (Madrid)

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Abascal y Sousa, José Fernando, marqués de la Concordia


(Oviedo, 3 junio 1743 - Madrid, 31 julio 1821). Después de estudiar en Oviedo, en 1762 ingresó de cadete en el regimiento de Mallorca. Pasó después a la Academia Militar de Barcelona, ascendió a subteniente en el regimiento de Toledo, con el que se embarcó en 1767 con destino a Puerto Rico. De regreso, participó en la expedición de Argel, 1775. Pasó al Río de la Plata con Pedro Cevallos, se halló en la toma de Santa Catalina y Colonia del Sacramento,
y regresó a España en 1777. Tercer viaje a América en 1781, para tomar parte en una expedición que se preparaba en Guarico (Santo Domingo), pero que no llegó a tener efecto. Trabajó en España en cuestiones de economía y táctica militar, y ascendió sucesivamente a coronel y brigadier. Se casó con J. Ascencio, con la que tuvo una hija, Ramona, esposa en 1815 del brigadier Juan Manuel Pereira. Teniente de rey en Cuba, 1797, comandante general e intendente de Nueva Galicia (México), 1799. Mariscal de campo y virrey del Río de la Plata, 1804, pero antes de que tomase posesión fue nombrado subinspector de Artillería de Lima, y virrey del Perú, 10 noviembre 1804. Para entonces ya era viudo. Hecho prisionero por los ingleses, fue llevado a Lisboa, desde donde se trasladó a Río de Janeiro y Buenos Aires, y prosiguió viaje por tierra, haciendo su entrada pública en Lima el 20 agosto 1806. Fue un virrey «ilustrado», que tomó también medidas para la defensa del Río de la Plata frente a las invasiones inglesas. Publicó Discurso... en 20 [de noviembre] en que dio principio el Tribunal del Almirantazgo, Lima, 1807, creó en 1808 el Colegio de Abogados de Lima, y con el Oficio del Virrey del Perú sobre un Colegio de Medicina en esta ciudad, Lima, 1808, fundó el colegio que se llamó de San Fernando: en su creación le ayudó el protomédico Hipólito Unanue. Logró la erección de un panteón general en contra de la vieja costumbre de enterrar los cadáveres en las iglesias (la Junta Central aprobó el panteón el 6 de junio de 1809). El 29 de mayo de 1810 se celebraron en el Colegio de Medicina los primeros exámenes de Anatomía, Fisiología y Zoología. Ante los sucesos españoles de 1808 adoptó el partido de reconocer a Fernando VII frente a Carlos IV, y no aceptar la cesión de la Corona en favor de Napoleón y de José I. Su proclama, sin fecha, al pueblo peruano y a todos los españoles americanos, en la que dice confiar en la lealtad entre españoles y americanos, en la gloria de la madre patria y de sus hijos de América, frente a los discordantes que empiezan a dejarse notar, se publica en Diario Mercantil de Cádiz, 1 marzo 1810. También en 1810 dio un Manifiesto contra las instrucciones dadas por el emperador de los franceses a sus emisarios, destinados a intentar la subversión de las Américas. Durante la Guerra de la Independencia consiguió enviar grandes cantidades de dinero a la península, para lo que recurrió a donativos voluntarios, contribuciones forzosas y empréstitos. Se convirtió en el gran defensor del poder español en América del Sur, en Quito, Alto Perú, Chile e incluso Buenos Aires. Teniente general, 1809. Gran cruz de Carlos III, 10 septiembre 1811. En su lucha se ganó el calificativo de «incansable». Su despotismo contra toda clase de opinión libre dio lugar a que fuese denunciado en las Cortes españolas. Mariano Rivero, diputado suplente por Arequipa, le ataca el 1 de marzo de 1813, y lo mismo hizo el Tribuno del Pueblo Español, en su número 63. Sale a su defensa «El defensor de la verdad», El Redactor General, nº 752, 6 julio 1813. B. V. en El Redactor General, nº 755, agradece la defensa en nombre de Abascal. Gran cruz de Isabel la Católica, 1815. El 7 de julio de 1816 cesó en el virreinato al ser sustituido por Joaquín de la Pezuela. Ascendido a capitán general, fue designado miembro del Consejo y Cámara de Guerra. Publicó Breves observaciones sobre el suplemento de la Gaceta de Madrid de 26 octubre 1830, o necrología del teniente general D. Joaquín de la Pezuela, Sevilla, 1830. Su Memoria de Gobierno fue publicada por Vicente Rodríguez Casado y José Antonio Calderón Quijano, Sevilla, Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1944, 2 vols. (Diario Mercantil de Cádiz, cit.; Tribuno del Pueblo Español, cit.; El Redactor General, cit.; Mendiburu 1874; Diccionario Historia 1968; Palau y Dulcet 1948 y 1990)



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