Diccionario Biográfico de España (1808-1833)
De los orígenes del liberalismo a la reacción absolutista
Alberto Gil Novales

Francisco de Goya, El 2 de mayo de 1808 o La lucha de los mamelucos (detalle), 1814. Museo Nacional del Prado (Madrid)   José Casado del Alisal, Juramento de los primeros diputados a Cortes en 1810 en la iglesia de San Pedro y San Pablo en San Fernando, Cádiz (detalle), 1813. Archivo del Congreso de los Diputados (Madrid)   Antonio Gisbert Pérez, Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (detalle), 1888. Museo Nacional del Prado (Madrid)

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Badía y Leblich, Domingo, Ali-Bey


(Barcelona, 1 abril 1767 - ?, 30 agosto 1818). Hijo de Pedro Badía Castillo y de Catalina Leblich Maestre. Estudió árabe, matemáticas y astronomía. Fue nombrado administrador de Utensilios de la Costa de Granada, con residencia en Vera, 1783, aunque el título oficial no le llegó hasta dos años después. El 28 de diciembre de 1786 pasó a ser contador de Guerra y teniente de tesorero de la Costa de Granada. Empieza en 1790 la traducción, a la vez, del francés y del inglés, de Ramsay: Discurso sobre la poesía épica y excelencias del poema del Telémaco. En la Advertencia que precede a esta traducción figura, entre otros títulos, como consiliario nato de la Sociedad Patriótica de Vera. Aunque interesante, hay que observar que esa obra ya había sido traducida al español en 1756. Se casa en Vera el 26 de septiembre de 1791 con María Lucía Burruezo Campoy. El 16 de octubre de 1792 se dirige al rey, por la vía reglamentaria, solicitando permiso para trasladarse a Madrid, por asuntos de mayor interés. El 31 de diciembre de 1792 es elegido diputado; acepta el cargo al día siguiente. En junio de 1793 fue nombrado administrador de Tabacos en Córdoba, donde sustituye a otro llamado Pedro Calderón de la Barca, que había dimitido. El 10 de agosto de 1794 nace en Vera su hija Asunción. En la etapa cordobesa hay que señalar en 1794
y 1795 el intento de construir un aerostato, y hacerlo volar (se trata de un globo aerostático). Dirige varias cartas, de carácter científico, al Correo Literario de Murcia, fechadas a 13, 20 abril 1794 y 1 febrero 1795, y al Diario de Madrid, 4 octubre 1794, 5 marzo 1795, y otras dos, también de 1795. En tirada aparte publicó una Memoria sobre la navegación aérea, Murcia, julio 1794; Observaciones astronómicas, Córdoba, 4 diciembre 1794 - 14 febrero 1796, manuscrito; Problema químico sobre la aparente coagulación de la mezcla de aceite y agua, Córdoba, 1794, manuscrito; Observaciones físicas, Córdoba, 1794; Discurso sobre las modas, Córdoba, 1795, manuscrito; y Manifiesto a los suscriptores del globo de aerostación, Córdoba, 1795; La disputa «unicorniana», Córdoba, finales de 1795 - comienzos de 1796, manuscrito. Es nombrado miembro de las Sociedades Patrióticas de Sevilla, 29 enero 1795, y de Murcia, 3 marzo 1795. En marzo de 1796 abandonó Córdoba, dirigiéndose primero a Puerto Real, a ejercer de teniente del resguardo de las rentas unidas de la ciudad. La estancia en ella fue muy breve: ya no estaba allí en noviembre de 1797. Se hallaba en Madrid, por cierto con deudas que ascendían a 3.841 reales, al parecer originadas en el asunto del aerostato. Vendió todos sus bienes de Puerto Real, pero no bastó. Tuvo que hacer economías, y vender su reloj de oro, y luego su reloj de plata, e incluso algunos de sus zapatos. El 2 de marzo de 1799 aún debía 592 reales. Todo se arregló cuando a comienzos de este año se encargó de la biblioteca y archivo del príncipe
de Castelfranco, con el que estuvo hasta agosto de 1801. Como se le exigió que volviese a Puerto Real, optó por dimitir. El 14 de marzo de 1799 Castelfranco le recomienda muy vivamente, por el asunto de sus deudas, a Miguel Cayetano Soler. Escribe Tabla del peso (específico y absoluto) del aire atmosférico, Aranjuez, 19 mayo 1798, manuscrito. Se le describe en esta época tomando nota de las obras francesas, muchas sobre viajes, en las librerías de la calle de Carretas, pero sin comprar ninguno, porque no se lo permitía su situación económica. Escribió un libro, acaso en 1799, del que no sabemos ni el título, a pesar de haber recibido muchos elogios. Según el autor, se perdió en una secretaría. Otra obra, por cuadernos, 1801, al parecer sobre la Marina: se le dijo que sería mejor que la terminase, antes de pensar en la publicación. Traduce de Joseph-Aignan Sigaud de la Fond: Diccionario de las maravillas de la naturaleza, Madrid, 1800. Diferente es el Plan de campaña para Portugal, 1798-1799, obra de encargo de la que sólo se conocen fragmentos. El 20 de diciembre de 1799 presenta un Plan para un banco de la Real Piedad de María Luisa, que no tuvo repercusión. El escrito extrañamente titulado Consectario a la exhortación del Excmo. Sr. duque de Aludia, h. 1800, exalta la necesidad de defender la patria, elogia la libertad de que gozan los españoles bajo la monarquía,
y les invita a seguir el ejemplo que les da el gran español duque de Alcudia. Badía entra entonces en la esfera de Godoy. Ahora empieza el gran plan de Badía, el del viaje al interior de África, que da lugar a una gran cantidad de documentos, todos repertoriados por García-Wehbe. El viajero llevará las ropas del país, hablará su lengua, y circulará como uno más en la masa, absolutamente indiferenciado. Todo lo observará: política y comercio, ciencia y artes. La propuesta, hecha en abril de 1801, es aprobada en agosto. En su valoración, observando los pros y los contras, ha intervenido Godoy, en primer lugar, la Academia de la Historia, el príncipe de Castelfranco, Pedro Cevallos y otros personajes, entre ellos Francisco Amorós, que va a resultar un eficaz colaborador. En septiembre de 1801 Badía pensaba comenzar el viaje, pero surgieron problemas de Tesorería. Partirá en 1802, pero no a África, sino a París y Londres. Aparte de numerosas cartas, escribe Experiencias sobre la medida de las altitudes con la ayuda de un barómetro, Madrid, 1 enero 1802, manuscrito; Memorias africanas, o ensayo histórico general del África, 3 vols. y un atlas, Madrid, febrero-marzo 1802, manuscrito; Plan para el establecimiento de un diario de los teatros, manuscrito. El 24 de mayo de 1802
se halla en Bayona, junto con Rojas Clemente, en París en junio y en Londres unos meses después. Además de entrevistarse con los científicos más importantes en ambos países, consigue cartas de recomendación. Escribe Descripción de Londres (agosto 1802 - abril 1803), manuscrito; Observaciones meteorológicas ejecutadas en Londres (septiembre 1802 - abril 1803), manuscrito. Como buen hombre de su tiempo no se olvida de herborizar. Se ha conservado el prólogo a su herbario en 13 volúmenes. realizado en Europa. De Londres va a Cádiz. Lleva un diario titulado Viaje de Londres a Cádiz, abril 1803, manuscrito; y escribe también Observaciones astronómicas hechas en mi travesía desde Londres a Cádiz, fragmentos. Llegado a Cádiz el 23 de abril de 1803 recibió la ayuda del gobernador Tomás de Morla, y escribió varios textos sobre su plan: Reflexiones sobre el África y mi viaje, Cádiz, 20 mayo 1803; Viaje desde Cádiz a Tarifa, 19-28 junio 1803. La verdadera naturaleza del intento aparece en el texto de Amorós Proyecto del viajero Ali-Beik-Abd-Allah para conquistar el imperio de Marruecos, perfeccionado después de mi sesión con él, s. l., s. a. El 29 de junio de 1803 el supuesto Ali-Beik desembarca en Tánger, sin Rojas Clemente, porque no se ha considerado útil su compañía. Empieza así una peripecia extraordinaria, cuyo propósito secreto es sentar las bases para la conquista por España del imperio marroquí y la recuperación de Gibraltar. La catástrofe de Trafalgar, 21 octubre 1805, obliga a abandonar estos propósitos, aunque aún se quiso continuar bajo aspectos puramente científicos. En su viaje visitó Marruecos, Argelia, Túnez, Grecia y Chipre, Egipto, Jerusalén, Siria y La Meca. Escribe las habituales observaciones astronómicas y meteorológicas, una Memoria política sobre el Egipto, 18 diciembre 1806, que le servirá para el libro de viajes que le hizo famoso. En el viaje de vuelta hizo amistad con el marqués de Almenara, embajador ante la Sublime Puerta. Entre sus papeles se encuentra un Curriculum vitae, probablemente de 1807. Por el Danubio llegó a Bucarest, en donde el 25 de diciembre de 1807 firma un Estado actual del Imperio otomano, manuscrito de 47 páginas que pasará a su libro. Todavía en Viena, 12 febrero 1808, escribe una Memoria sobre los religiosos de Tierra Santa, no firmada por él, sino por Francisco del Castillo. Se pone en contacto con las autoridades francesas, y en París, 26 abril 1808, escribe a Napoleón. Llegó a Bayona en mayo de 1808. Allí se afrancesó. Hizo publicar un Extracto de los méritos y servicios de don Domingo Badía y Leblich, Madrid, 23 julio 1808. Prepara también varias memorias sobre sus viajes. La Junta Central, Talavera, 4 diciembre [1808], ordena su detención. Lo describe como «capitán con largos bigotes, pañuelo abultado y largas las barbas con sable colgado de un cordón encarnado por encima la casaca, de estatura alto, algo cano y bastante descolorido». Fue nombrado caballero del Santo Sepulcro de Jerusalén, 11 junio 1808 (se lo comunica el marqués de Almenara, Constantinopla, 1 diciembre 1808). Intendente de Segovia, 23 septiembre 1809. Lanza una Proclama a los habitantes de Segovia, Segovia, 1 noviembre 1809, a la que siguen otras varias. Recibió la Orden Real de España, 7 enero 1810 (Gazeta de Madrid del 13). El 5 de abril de 1810 se le nombra intendente de Córdoba. En junio de 1811 empieza un proceso contra él, acusado de haber cobrado derechos excesivos, muchos de ellos en su propio beneficio. Sigue escribiendo proyectos, como Acuñación de piezas de cobre de a medio real, Madrid, 27 agosto 1811, manuscrito; Banco Napoleón Provisional para el pago de sueldos a los empleados de Madrid durante el año próximo de 1812, Madrid, 18 octubre 1811, manuscrito que incluirá en su carta al rey del 18 de octubre de 1811. El 3 de diciembre de 1811 se le envía a Valencia, y es detenido a su vuelta a Madrid en abril de 1812, por el asunto de los bienes nacionales de Segovia, pero sin consecuencias. Vuelve de nuevo a Valencia en mayo de 1812. Escribe una Instrucción para la construcción de un plano de Valencia; y un proyecto de decreto de diciembre 1812, que intenta crear lo que pudiéramos llamar el urbanismo moderno de la ciudad. En 1813 emigró a Francia, donde cobraba 340 francos mensuales. Fue uno de los firmantes, tras Francisco Amorós, de una carta, fechada a 11 de junio de 1814 y dirigida
a Talleyrand, para que se la hiciese llegar a Luis XVIII, en la que un grupo de ex josefinos dan
la enhorabuena al rey por su acceso al trono, tratan de ganar su simpatía, y se quejan de la injusticia de su situación. Empieza la publicación de sus viajes, primero en francés, Voyages d’Ali Bey el Abassi, en Afrique et en Asie, pendant les années 1803, 1804, 1805, 1806 et 1807, Paris, 1814, 3 vols.; luego en inglés, Londres, 1816, 2 vols.; en alemán, Weimar, 1816, 2 vols.; en italiano, Milán, 1816-1817, 4 vols. Póstuma fue la edición española, traducción de Pascual Pérez, Valencia, 1836, 3 vols. Muchas ediciones posteriores. La traducción catalana apareció en 1888-1889, 3 vols., Luis XVIII le envió de nuevo a Oriente, en primer lugar a Siria. Cuando se dirigía a La Meca, falleció de disentería. (Gazeta de Madrid, cit.; Correo Literario de Murcia, cit.; Diario de Madrid, cit.; García-Wehbe 1973; Fernández Sirvent 2005; Ceballos-Escalera 1997; Palau y Dulcet 1948 y 1990)



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