Diccionario Biográfico de España (1808-1833)
De los orígenes del liberalismo a la reacción absolutista
Alberto Gil Novales

Francisco de Goya, El 2 de mayo de 1808 o La lucha de los mamelucos (detalle), 1814. Museo Nacional del Prado (Madrid)   José Casado del Alisal, Juramento de los primeros diputados a Cortes en 1810 en la iglesia de San Pedro y San Pablo en San Fernando, Cádiz (detalle), 1813. Archivo del Congreso de los Diputados (Madrid)   Antonio Gisbert Pérez, Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga (detalle), 1888. Museo Nacional del Prado (Madrid)

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Echevarri Hurtado de Mendoza, Pedro Agustín, marqués de la Fidelidad


(Sestao, 25 junio 1756 - Deusto, 6 marzo 1828). Hijo de José Echevarri y de María Antonia Hurtado. Estuvo catorce años persiguiendo malhechores en Andalucía, luego fue teniente de las compañías veteranas fijas de Canarias, nombramiento que debió a Carlos III, en virtud de los méritos de sus tres hermanos: uno que murió en la expedición de Argel, 1775; Antonio, consejero de Castilla y gobernador de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte; y Pío, general. Teniente efectivo el 1 de enero de 1780, graduado de capitán en el regimiento de África, y en el de Orán, compañías del Peñón y de Melilla, en el regimiento de Ceuta, interviene en la guerra contra los ingleses y en 1793 contra la República Francesa, en el Rosellón, siendo nombrado el 14 de noviembre de 1794 capitán y teniente coronel del batallón de Infantería España y comandante agregado del batallón franco, que llevaba su apellido, y después en el regimiento de Barbastro. Participó en la Guerra de la Independencia como coronel comandante de los Escuadrones Perseguidores de Andalucía por nombramiento de la Junta de Sevilla, 1808. Caballero de Calatrava, gobernador militar de Córdoba, 1808; presidente de la junta creada en la ciudad el 13 de mayo de 1808, perdió la batalla del puente de Alcolea, 7 junio 1808, por lo que se dice que se hizo sospechoso. Fue detenido el 11 de junio, y llevado a Utrera para ser sometido a un consejo de guerra. Se defendió muy bien (se «indemnizó», es el verbo usado), alegando su impericia militar cuando fue nombrado jefe del ejército de Córdoba (Gazeta de Valencia, 28 junio y 5 julio 1808). Tomó parte en la batalla de Bailén, 19 julio 1808; ascendió a brigadier de Infantería el 22 de septiembre de 1808. Por la batalla del puente de Alcolea se le formó consejo de guerra, en el que se demostró sus grandes virtudes de valor y bizarría, prudencia y talento (Diario de Badajoz, 17 septiembre 1808). Una proclama suya, sin fecha, pero de 1808, publica Almarche, p. 285. Gobernó también en Murcia, según él justamente. Mariscal de campo el 8 de abril de 1809, por los méritos contraídos al ser herido en la batalla de Medellín, 28 marzo 1809. Mandaba en Cuenca cuando entraron los franceses, en diciembre de 1809, pero sus hombres no llegaban a dos mil. Por ello envió su artillería y un batallón de quintos al reino de Murcia, pensando que algún día podrían ser útiles. Él se quedó con un escuadrón diminuto de lanceros montados en yeguas, con la guerrilla del Empecinado y con algunos soldados dispersos. Para que no le envolviesen maniobró 22 leguas, hasta Tobarra, según él mismo contó en los Diarios de Murcia (Gazeta de Valencia, 13 febrero 1810). Su oficio de Almodóvar del Pinar (Cuenca), 30 diciembre 1809, detalla las condiciones de la lucha en torno a Tobarra (Albacete) y el río Júcar (Gazeta de Valencia, 12 enero 1810). La Regencia el 27 de junio de 1810 le envió a Ibiza, a disposición de su gobernador. En Alicante, cuando se preparaba para embarcar, fue apresado el 22 de agosto, llevado a Cartagena, custodiado en el cuartel de guardias marinas y en el castillo de Montes-galeras. Desde allí solicitó ser juzgado con arreglo a ordenanza. El 21 de enero de 1811 se le embarcó en la polacra Carmen, y se le llevó a Cádiz, recluyéndole en el castillo de San Sebastián. Volvió a representar a las Cortes, porque llevaba nueve meses y dieciocho días arrestado, sin saber la causa (en realidad, era acusado de excesos en Murcia y tendencia a la tiranía). Dio a la estampa su queja, Representación al Congreso Nacional sobre el despotismo y tiranía con que ha sido tratado en su dilatada persecución, y reclamando la observancia de las leyes, Cádiz, 1811 (fechado a 15 de abril), que es una especie de consejos doy, y para mí no tengo. En agosto o septiembre de 1811 fue nombrado general del Segundo Ejército. El Consejo de Guerra interino de Guerra y Marina, en consulta del 28 de septiembre de 1811, determinó el sobreseimiento de la causa seguida contra Pedro Agustín de Echavarri, declarando que no hubo motivo para su formación, y restituyéndole todos los honores (Gazeta de la Junta Superior del Reino de Valencia, 22 noviembre 1811). El Redactor General, 18 octubre 1811, dice haber sido suya, y no de otros, la idea de inundar la Huerta de Murcia, como medio de defensa. En noviembre o diciembre del mismo año se le dio el mando de las salidas marítimas en la costa de Rota y en enero de 1812 el del condado de Niebla y de las sierras de Andevalo. Escribe un artículo en El Redactor General, 19 enero 1812, en defensa de los patriotas cordobeses del puente de Alcolea, 7 junio 1808. Su credo está claro: derechos de la nación, religión, y legítimo rey, «que no todos aman». Dice hallarse perseguido, y que prepara un manifiesto. El 12 de abril de 1812 la Regencia le envía a Córdoba, a fin de que organice una división para la defensa de Jaén, Granada y Córdoba, orden que es suspendida el 9 de mayo, pues Echevarri suscitó una serie de problemas, al ser acusado de infracción de Constitución, por la aplicación de indulto y puesta en libertad de Bernardo Herrera, y por encarcelar al presbítero Sebastián Ramírez, lo que da lugar a un conflicto de competencias entre Echevarri y el juez de Córdoba sobre quién debía entender en las causas de infidencia. El 22 de junio de 1812, desde la Puebla de Guzmán (Huelva), envía un oficio al duque de Dalmacia, protestando por el trato que se da al marqués de Vazconcelos, brigadier portugués del ejército español, hecho prisionero por los franceses, y proponiendo su canje. Amenaza con las más crueles represalias, en caso de no ser escuchado (el oficio se publica en Diario Mercantil de Cádiz, 5 julio 1812). En julio de 1812 se dice que pasa destinado al Quinto Ejército, pero volvió a Córdoba como «conquistador y dictador supremo», según dijo José Moreno Guerra (El Redactor General, 15 septiembre 1812). Tenía pretensiones de ser regente, utilizando para ello los servicios electorales del P. Antonio Ordóñez, quien contestó a Moreno Guerra en el nº 462 del mismo periódico. Moreno replicó publicando el Manifiesto de los verdaderos españoles cordobeses a los de su provincia, Jaén y Granada, fechado por el general en Córdoba, 12 septiembre 1812, en donde se ve el carácter de gobierno divino que entendía que era el suyo. No le hizo falta a Moreno Guerra cambiar nada: las propias palabras de Echevarri son suficientes (El Redactor General, 8 octubre 1812). Firmó en 1812 la Representación de los generales en favor del restablecimiento de la Inquisición. Y en 1813 el canónigo Manuel Espejo le promovió causa por los excesos cometidos por Echevarri en el mando en Córdoba. A comienzos de 1813 pasa al ejército de reserva de Andalucía, al que se incorporó en marzo. Ministro de Seguridad Pública, 16 febrero 1815, lo que indica la confianza del rey en él, pero ante la resistencia de la Sala de Alcaldes, el rey se desdijo el 10 de octubre de 1810, cesando Echevarri en sus funciones. Teniente general, 28 mayo 1815; gran cruz de San Hermenegildo, 1817. De nuevo se le acusa en 1819 de ultrajes a la Justicia y Ayuntamiento de Daimiel. En 1820 se le traslada a Tolosa. Implicado en la causa llamada de Burgos, julio 1820, y en la conspiración de Baso para lograr la fuga del rey, fija su residencia en Pamplona, aunque la tenía legal en Tolosa. Detenido en 1822, es encerrado en la cárcel de Burgos primero y después en el Alcázar de Segovia. En 1823, tras pasar una temporada en Daimiel, es enviado a San Clemente (Cuenca). El 14 de diciembre de 1823 S. M. le concedió el título de marqués de la Fidelidad, que fue expedido el 8 de febrero de 1824, con el vizcondado previo de Echevarri. En 1824 es destinado al ejército de Castilla la Vieja, con residencia en Valladolid. La reina María Cristina el 8 de julio de 1837 anuló, entre otras mercedes, el marquesado de la Fidelidad. Echevarri estuvo casado dos veces, primero con Tomasa de Escafol y en 1822 con María Santos de Amestuy. Además de las distinciones ya citadas, era comendador de Piedrabuena en la Orden de Calatrava, y poseía la cruz preferente a la Libertad de España. (AGMS; Almarche 1910; Riaño de la Iglesia 2004; Diario Mercantil de Cádiz, cit.; El Redactor General, cit. y 11 y 31 julio 1812, 6 enero y 6 marzo 1813; Morales Sánchez 1870, II, p. 262 y ss.; Gil Novales 1975b; El Zurriago, nº 27, 1822)



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